31 octubre, 2011

necesito su sonrisa entre mis sábanas para que la mía aflore

Seré concisa. Diré que los momentos se guardan. Que las amistades se pierden. Y que los amores caducan. Que las sonrisas valen mucho, pero las palabras poco. Que quizá merezca la pena perder diez conocidos para ganar un amigo. Diré que de tontos está el mundo lleno, pero que lo mío es mío. Que el tiempo funciona sin pilas. Que las miradas ya son sin compromisos. Y que donde hubo fuego cenizas quedan. Diré que calmas mis pesadillas con susurros y besos en el cuello. Que existimos en un plano diferente, que podemos estar eternamente juntos o eternamente separados. Que las prisas retrasan. Que los momentos son instantes y que los besos se agotan.

29 octubre, 2011

No hay droga más dura, que el amor sin medida


No hay droga más dura, que el roce que tu piel. Mejor que el éxtasis, que la coca. Que un día de playa. Mejor que el mejor sábado. Ni comparación con la queta, con la heroína. Mejor que una carta en un día de bajón. Comparable a tu sonrisa, y a la música. Mejor que el eme, que el estramonio. Parecido al verano, pero inferior al invierno. Proporcional a ti, inversamente proporcional a mi. Incomparable con el crack, con el hachís. Mejor que un submarino. Solo superable por una noche a tu lado, esnifando tu raya del ojo y colocándome con tu saliva.

22 octubre, 2011

17 octubre, 2011

scorso

Ahora, empiezo a entender su sonrisa continua cuando estaban juntos. Las tardes que quedaban a pesar de haberse visto durante el día, las horas que podía pasarse solo con él y el porqué tenían de qué hablar en cada momento. La manera en que se miraban. El ansia con la que le esperaba al llegar la hora del recreo.  El cómo podía hacerla tan feliz, ya desde las 8 menos cuarto de la mañana. Y cómo el sentirle cerca la hacía sonreír como nadie lo había hecho. Es una especie de comprobación, por no decir que ahora tengo la suerte de experimentarlo en mi propia carne. Cualquier persona de este puto mundo sería capaz de reír a su lado, aunque estuviera en unos de sus peores momentos, y os aseguro que sé de lo que estoy hablando. Nunca nadie ha tenido esa facilidad para alegrarme las mañanas, las tardes y las duras noches de estudio. El cómo un simple gesto viniendo de él hace que mis labios se dilaten y se dibuje una sonrisa en mi cara, la capacidad que tuvo para sacarme de donde estaba, es algo que nunca podré llegar a pagarle.

15 octubre, 2011

Es capaz de nadar en el mar más profundo,

             igual que un supehéroe, de salvar el mundo.
Solo escribo esto para que os deis cuenta de los pequeños detalles, de esos que muchas veces pasamos por encima o no queremos ver. Quiero convenceros de que merece la pena ser feliz, de que la felicidad está al alcance de todos. Sé que siempre habrá alguien que os intentará hundir, pero ¿y qué? para algo existen los flotadores o los socorristas. Porque cuando penséis que el mundo se acaba, que no hay motivos por los que seguir adelante, que ya no tenéis nada más que perder, en el momento en que lo ves todo negro y te encuentras en el lugar más profundo, aparecerá la persona adecuada, y me gustaría prometer que seré yo, que haré función de flotador, de socorrista, de paracaídas o de colchón si hace falta, justo en ese momento te enseñaré a nadar, o a volar, me es indiferente; saldremos juntos a flote y si nos apetece, nos haremos un submarino, un uno pa' uno.

08 octubre, 2011

-tu recuerdo abunda en mi como arena en el desierto

No se me agotarán las ganas de verte, ni los besos que regalarte. Tampoco las ganas de que sonrías, y de yo poder hacerlo contigo. Ni de decirte te quiero. Ni de tus chorradas. No me arrepentiré de haberte dicho que sí, y desearé despertarme cada día pensando que estás a mi lado y que será así durante mucho tiempo. Que sí, que como ya sabrás, quiero comerme el mundo, pero ahora solo quiero hacerlo si me ayudas tú con la digestión. Todo saldrá bien, te lo prometo. 

05 octubre, 2011

como si estando él todo se extinguiese

No te prometo un siempre, ni un para toda la vida. Me costará decirte te amo y me pondré borde un millón de veces. No te aseguro llegar a despertarme a tu lado todas las mañanas, ni dormirme contigo cada noche, aunque admito que me encantaría poder observar tus bostezos mientras caminas hacia el baño, aún dormido. No pretendo que nos vayamos a vivir juntos, que nos casemos, ni que tengamos una pareja de niños. Me conformo con que me dediques algún que otro momento de tus pensamientos. No quiero que me regales todos tus días gratuitamente, prometo pagártelos de la mejor manera posible. Tampoco que me recuerdes a cada momento lo mucho que me amas, ya que yo tampoco lo haré, en serio. ¿Que te quiero? Es obvio joder, pero con recordártelo de vez en cuando será suficiente, ya que no se deja de querer a una persona de un día para otro. Me bastará con ser feliz cuando esté contigo y desear verte al día siguiente. Con sonreír con cualquier cosa insignificante que provenga de ti y con no poder evitar girarme cuando te estés marchando. Aunque no me despierte a tu lado, prometo soñarte y levantarme pensando en ti y en lo mucho que te he echado de menos. Para poder ver tus bostezos, me conformaré con dormir la siesta a tu lado de vez en cuando y te aseguro que llegarás a ser lo mejor de mi vida, ahora ya lo eres, pero compartes puesto con otras personas; como sigas así dominarás el ranking, porque en estos momentos no serás lo mejor, pero sí lo que más me preocupa y de lo más importante que tengo. 

01 octubre, 2011

¿A quién pretendo engañar?

Que en realidad no he dejado de pensar en ti ni un puto único momento. Que cada palabra, cada sitio, cada gesto, me recordaba a todo lo vivido, a los momentos pasados juntos. Que los te quiero dichos por ti tienen otro sabor. Que ni el más mínimo detalle ha cambiado nada. Que te quiero desde tus chifladuras hasta los momentos más patéticos y románticos. Desde la última gota de tu cuerpo, hasta el primer bocado del día. Desde la primera tarde que pasé contigo. Que en ningún momento me olvidé de ti, que me resulta y me resultará totalmente imposible. Que sí, que te lo digo yo, que eso de que los besos de algunas bocas saben mejor lo sé desde el día en que me diste dos besos y me dijiste tu nombre.